Yamile Delgado de Smith

Yamile Delgado de Smith
Yamile Delgado de Smith

Semblanza curricular de Yamile Delgado de Smith

Yamile Delgado de Smith es venezolana. Ingreso a la Universidad de Carabobo en el año 1988 y es profesora en el escalafón Titular, desde el año 2003. Post-doctorada en Ciencias de la Educación. Doctora en Ciencias Sociales, Mención Estudios del Trabajo. Magister en Administración del Trabajo y Relaciones Laborales. Especialista en Docencia para la educación superior. Su experiencia profesional fue en la industria petrolera, Corpoven Refinería El Palito. Se dedicó a labores de consultaría para la industria petroleras y empresas privadas en Venezuela. Y Actualmente, realiza labores de asesoría a través de proyectos de investigación. Ha sido becaria en la Universidad de Carabobo, Universidad de Ohio, Estados Unidos; en la Organización Internacional del Trabajo; Universidad Castilla La Mancha, España; Universidad de Bolonia, Italia, y Universidad de Delhi, Nueva Delhi, India. Tiene más de 80 publicaciones en revistas y libros relacionados con investigación, temas de género, gestión de recursos humanos, liderazgo, actores y migración. Ha presentado resultados de sus investigaciones en América, Asia, Oceanía, Europa Occidental y Oriental. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores desde el año 2000 y actualmente ocupa el de mayor nivel, PEII nivel C. Premio honorífico de su promoción en la que ocupó el primer lugar. Premio a la excelencia académica, en su Primera Clase, de la primera cohorte del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo. Ocupó el 2do lugar en el Premio Nacional de Ciencias Sociales de Venezuela convocado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico en el año 2010. Condecorada con la Orden Francisco Triana, primera clase, por la Universidad de Carabobo en el año 2015.

Fue Directora de Investigación y Producción Intelectual; Directora de la Escuela de Relaciones Industriales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, campus Bárbula; Secretaria de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC). Actualmente, es directora de Postgrado de la facultad de Ciencias Económicas y Sociales; Coordinadora del Doctorado en Ciencias Sociales, Mención Estudios del Trabajo. Jefe del Departamento de Proyectos de Investigación de la Escuela de Relaciones Industriales; Coordinadora del Grupo de Investigación en Género (GIG) y la línea de investigación actores laborales de LAINET. Editora de Observatorio Laboral Revista Venezolana. Y, de la serie arbitrada Mujeres en el Mundo de la Universidad de Carabobo, Venezuela. Correo electrónico: yamilesmith@gmail.com

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domingo, 5 de marzo de 2017

Día Internacional de la Mujer. Por: Yamile Delgado de Smith

Por: Yamile Delgado de Smith


El 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) así lo decretó en el año 1975. El origen de esta fecha, elegida para enaltecer con carácter internacional el día de la mujer, hay quienes lo ubican en el año 1910, cuando Clara Zetkin, alemana e integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, se propuso celebrar anualmente un día de acción internacional por los derechos de paz y progreso social de todas las mujeres. Así lo propuso en la Segunda Conferencia Mundial de Mujeres Socialistas efectuada en la casa del pueblo (Copenhague- Dinamarca), siendo la intención dar impulso al movimiento por el sufragio femenino universal. Sin embargo, aún no existe consenso respecto a esa fecha, puesto que hay otros que refieren que la conmemoración del día internacional de la mujer está asociada al incendio originado en una fábrica de algodón ubicada en Nueva York.

Las razones que explican tal duda tienen su fundamento en el hecho de que investigaciones han demostrado que este suceso no tuvo lugar el 8, sino el 25 de marzo de 1911. Lo que ocurrió para entonces ha sido reseñado en la prensa internacional, noticieros, libros y artículos de diversa índole. En todos se evidencian crueles escenas de muerte y dolor; agresión de la que fueron objeto muchas mujeres cuyo único ideal era la búsqueda de justicia laboral. Las versiones son variadas en relación a este episodio que costó la vida de más de 140 mujeres, quienes quedaron atrapadas por las llamas del incendio. Se comenta que las puertas estaban aseguradas con candados para tener control de las mujeres ante cualquier acción de protesta y, que al presentarse el incendio, quedaron atrapadas. Lo importante, en todo caso, es que con esta celebración se reconoce el papel histórico que ha representado la mujer en la lucha por la reivindicación de la equidad social.

Son muchos los eventos que barnizan las luchas de las mujeres y que quedaron marcados por la Revolución Francesa (1789-1799); la I Guerra Mundial (1914-1918); Revolución Rusa (1917); la II Guerra Mundial (1939-1945); la lucha por el sufragio femenino, y los nuevos espacios ganados por el sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y América Latina. Para la mujer, soñar por un mundo mejor se convirtió en un ideal y estímulo para las más variadas luchas. Si bien es cierto que hoy se requieren cambios, en el pasado las situaciones de vida para muchas mujeres eran aún más precarias. Precisamente fue eso lo que animó a muchas mujeres para que se organizaran y alzaran sus protestas por salarios justos y condiciones de trabajos dignas. En definitiva, una sociedad que las incluyera con igualdad. Las luchas han venido acompañadas de formas de protesta variadas que van desde marchas en las calles, huelgas de hambre, suspender el proceso productivo en fábricas e incluso estar dispuestas al encierro. El amor por la pareja, esposo y compañero de vida tampoco ha estado ausente en las luchas de muchas mujeres. Del año 1917, en plena I guerra mundial, se recuerda que murieron más de dos millones de soldados rusos. En respuesta a ello, muchas mujeres escogieron el último domingo de febrero para declararse en huelga de hambre en demanda de “paz y pan”.


El día de la mujer es un día para conmemorar y enaltecer las grandes luchas y sacrificios de muchas mujeres, cuyos resultados hoy nos permiten ver un mundo con importantes avances, logros y visibilidad de género. Lograr esta última ha sido un proceso complejo y poco reconocido. Ejemplos hay muchos; recordemos las veces que las mujeres se interesaron en la ciencia y pasaron por “asistentes invisibles” de sus esposos, padres o hermanos. En ese sentido, vale recordar los casos de María Skolodowska (Marie Curie), Mileva Maric, primera esposa de Einstein, o la contribución de Rosalind Franklin para la elaboración del modelo helicoidal del ADN, con el que ganaron el Nobel los investigadores Wilkins, Watson y Crick. El tema del desarrollo global, asociado a la visibilidad de la mujer y su reconocimiento, es cada vez mayor en el ámbito de la producción intelectual y es el fruto de las acciones participativas de la mujer y una consecuencia de ocupar cada vez más espacios de desarrollo vitales para la sociedad.

Hechos, quizás aislados pero significativos, lo constituyen, por ejemplo, que para el año 2009, hubo un número histórico de mujeres galardonadas con el premio Nobel. En las áreas científicas y literarias Elinor Ostrom, de 76 años, se sumó a los anales de la historia al ganar el Premio Nobel de Economía, siendo la primera mujer en recibirlo. Elizabeth Blackburn, de 60 años, y Carol Greider, de 48, compartieron el Premio Nobel de Medicina con Jack Szoztak por su trabajo en resolver el misterio de cómo los cromosomas se protegen asimismo de la degradación cuando las células se dividen. Ada Yonath, de 70 años, israelí y Herta Mueller, de 56 años, una escritora alemana nacida en Rumania, ganaron el Premio Nobel de Literatura por su crítica descripción de la vida tras el Telón de Acero. Estas mujeres emulan con justicia a Marie Sklodowska Curie (1867–1934), Irene Joliot Curie (1897-1956), Dorothy Crowfoot Hodgkin (1910-1994), Gerty Radnitz Cori (1896-1957), Rosalyn Sussman Yalow entre otras. Son muchos los temas pendientes para la construcción de una agenda de género con equidad y justicia.

El presente es mejor que el pasado, gracias a muchas mujeres valientes, pero también el futuro puede ser mejor, aunque todo dependerá de cuán sólidas sean las convicciones acerca de los propósitos por los cuales se lucha.

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